Las cápsulas como metáfora de la adicción, también curan los dolores. Una de ella se abre dejando escapar unos puntos suspensivos... Los cascabeles; música, el aviso de que alguien viene o se va. Alguien que se hace notar cuando llega y que, sin mirar, vemos como nos deja. Ojos, miradas masculinas y femeninas. Un imperdible que, cómo el candado cerrado, simboliza una unión que creíamos inquebrantable. Un sonajero para jugar con la suerte, quizá en manos del destino. Un ala desgastada de volar tan alto. Un corazón roto y una lágrima que no termina de caer. Una cremallera que deja ver la pasión que nos rellena, el amor contenido del que estamos hechos.
Un caballo... añoranza de una infancia despreocupada, instrumento de viaje hacia un futuro aún incierto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario