

Inauguramos exposición añadiendo un nueva obra a la colección. Una obra que está al revés la pongas como la pongas.
Un juego para la vista que apoya su propia razón de ser. La persepectiva con la que miramos las cosas nos hace verlas mas nítidas o confusas. En la primera fotografía podemos darnos cuenta de cómo el ojo se centra en el conjunto paisajistico y lo comprende, pero las figuras se nos muestran complicadas provocando que giremos la cabeza, casi sin darnos cuenta, para poder analizarlas. En la segunda podemos observar justo lo contrario. Como toman importancia los personajes y el paisaje ya no parece el mismo.
Este diptico está cargado de símbolos.
Empecemos por el atardecer, que junto al amanecer, es uno de los momentos más importantes en la poesía de Lorca, al ser revelador del profundo dinamísmo de la vida humana con sus rápidos cambios de luz. También es el símbolo de un día que termina, la alegria por una noche que comienza y un nuevo día que se avecina. Un atardecer que nace del fuego y acaba en el azul del agua, inspirado en el arco que rodea a Shivà (Dios destructor del hinduismo), representando el universo con toda su ilusión, sufrimiento y dolor.
Las nubes grisáceas que sostienen a los amantes, color de la evasión que invita a permanecer al margen de todo. Aislamiento. Es el centro de todo ya que se encuentra entre el blanco y el negro, es el producto de la mezcla de ambos. Simboliza neutralidad, indecisión y ausencia de energía. También expresa tristeza, duda y melancolía, es una fusión de alegrías y penas, del bien y del mal.
La mujer en posición Sei Za (postura de meditación e indispensable en las artes marciales japonesas), se entrega absolutamente. Esconde una mano que, tensa, nos advierte que se esta aferrando con fuerza a esa nube, a esa ensoñación. En ese brazo lleva tatuadas las fases de la luna. El nacimiento, crecimiento y muerte de ésta simbolizan la inmortalidad y la eternidad, la renovación perpetua; iluminación. Se utilizan como recreación periódica, es el tiempo y su medición. La otra mano imitando el Vitarka Mudrā (“mudrā de la discusión”) de los más conocidos a nivel universal. Especialmente utilizado en la religión budista ha llegado hasta nuestros días como uno de los mudras más favorecedores para la meditación, en el plano emocional despierta una sensación de ternura y afectividad. El dedo meñique señalándole a él es el que representa al elemento agua y su cometido es proveernos de la posibilidad de interactuar con otros seres humanos en la sociedad. Es el que nos permite relacionarnos correctamente. Se encarga de trabajar nuestras emociones. En esta mano sostiene la aguja con la que ha cosido ambos cuerpos a la altura del corazón con hilo de oro. Un hilo de vida eterna que ni las Moiras (o Parcas) pueden cortar. En el abdomen una tirita conteniendo el deseo que según la cultura japonesa se encuentra en este lugar. La expresión de su rostro denota una paz absoluta, relajación e inspiración de los aromas y amores que la rodean. Y, por último entre sus cabellos se enrreda una luna en cuarto creciente o menguante segun la posición de la obra. Shivà con la creciente en su pelo mantiene vivo a Kama, el dios del amor.
El hombre, en una postura no tan relajada, a mitad camino entre levantarse o sentarse. Con los brazos en jarra que denotan arrogancia, chuleria e inseguridad. Esta falta de seguridad también se aprecia en su mirada baja, asi como su preocupación y sumisión en la posición de su cabeza. Se entrega con decisión visto su tronco ergido pero sus pensamientos le pesan como la casa al caracol. Este animal se identifica con la pereza y la avaricia, dado que siempre lleva su casa a cuestas y de su carácter negativo, ligado al hecho de arrastrarse por la tierra. Por otra parte, aparte de la simbología que pueda tener en nuestra cultura cristiana, entre los antiguos pobladores de Méjico, el caracol representaba una idea de totalidad, de conclusión, de generación espiritual. Éste va dejando su huella en él, despacio hace un camino, quizá necesita más tiempo pero llegará a esa simbiosis deseada pero... acaso no es tan importante el trayecto como su fin???

1 comentario:
te invito a mi espacio http://deloprofanoyotros.blogspot.com/
Publicar un comentario